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Todo o nada. Conviene que lo tengan claro antes de votar porque ellos serán los responsables

El país mira el pedido de facultades como quien mira una sola puerta: se abre o se cierra, y con eso basta. Pero en un Congreso de dos cámaras no hay una puerta, hay dos, y entre ambas corre un pasillo por donde lo que una mano borra la otra puede volver a escribir. Comprender esa geometría —y no la retórica de la urgencia— es la única manera de no equivocar la defensa. Este ensayo no propone profundizar lo técnico ambiental que ya se ha hecho hasta la saciedad; sino propone analizar lo que los técnicos ambientales han dejado fuera “la lectura del tablero político”. Porque en este tablero, ni la razón ni los argumentos priman, sino que aquí votan la correlación de fuerzas políticas e ideologías de los partidos de turno.

I. La historia que nos enseño las votaciones de las Comisiones Previas

Doce comisiones recibieron el encargo de opinar sobre el pedido. Seis ya se pronunciaron, y su lectura conjunta no deja lugar a ilusiones sobre cómo se decide aquí.[1]

Dos opinaron a favor —Defensa Nacional y Medio Ambiente— y cuatro en contra o rechazando el informe favorable del oficialismo: Energía y Minas, Producción, Infraestructura, y Ciencia. A primera vista, el pedido pierde cuatro a dos. Pero el dato que importa no es el marcador pues las opiniones no son vinculantes: sino el mecanismo que lo produjo.

El caso de Medio Ambiente es la radiografía perfecta. Allí el pedido no ganó por convencer; ganó porque quien presidía la mesa era del oficialismo. El proyecto de dictamen se cocinó una noche de viernes y se votó la mañana del lunes siguiente, sin debate técnico de fondo y sin que la mayoría de integrantes hubiera siquiera leído el texto. El resultado fue un empate a nueve, roto por el voto dirimente del presidente, que sostuvo —contra la letra expresa del propio pedido— que la delegación no tocaría la intangibilidad de las áreas protegidas. La reducción física de las áreas naturales protegidas está solicitada, negro sobre blanco, en la Exposición de Motivos.[2] [3] Allí también perdimos la inocencia, la Congresista ciclista de Obras voto a favor de la delegación de facultades mientras su colega de bancada se abstuvo. Si creíamos que Obras era oposición quedo claro aquí que no lo eran y fue amargo tragar esa realidad.

Compárese con Energía y Minas, la comisión técnicamente más competente para juzgar minería e hidrocarburos: dictaminó que el pedido «no es viable» y calificó de «genéricos» sus alcances sobre esos sectores. Producción rechazó el informe favorable apenas la oposición se unió. Infraestructura y Ciencia hicieron lo propio.

La conclusión es incómoda, pero honesta: el resultado de cada comisión no siguió la calidad técnica del pedido —cuestionada, nada menos, por la comisión experta— sino la correlación de fuerzas de cada mesa. Donde el oficialismo controlaba la mesa, el pedido pasó aunque nadie lo hubiera leído; donde no la controlaba, cayó. Eso no es deliberación: es el peso de los votos. Y quien pretenda defender el ambiente creyendo que basta con tener la razón técnica no ha entendido en qué tablero se juega la conservación de la diversidad biológica. La mejor cita no mueve un solo voto que no estuviera ya decidido por otras razones. No perdamos de vista que no solo necesitamos ilustrar a los políticos con conocimiento técnico sino también hacer incidencia y recordarles a quienes representan y que prometieron.

II. El tablero de juego: Oficialismo, Oposición y los Cinco votos sin dueño

La Comisión de Constitución tiene veinte miembros, y su composición dibuja tres bloques, no dos.[4] De un lado, el oficialismo natural: Fuerza Popular, con seis, y Renovación Popular, con dos. Ocho votos que, salvo sorpresa, empujan a favor. Del otro, la oposición: Juntos por el Perú, con cinco, y Ahora Nación, con dos. Siete votos que, si se mantienen firmes, empujan en contra. Y en medio, sin dueño declarado, cinco votos: los tres del Partido del Buen Gobierno y los dos del Partido Cívico Obras.

Ocho contra siete, con cinco en el fiel de la balanza. Ni el oficialismo llega solo a los once de la mayoría, ni la oposición los reúne para bloquear. Dicho sin rodeos: la delegación se decide en esos cinco votos.

Hay una diferencia con la Comisión de Ambiente que conviene subrayar, porque corrige el pesimismo fácil: aquí la mesa la preside la oposición. La presidencia está en manos de Juntos por el Perú, de modo que un eventual empate no se rompería a favor del Ejecutivo —como ocurrió en Ambiente— sino en contra. Es una ventaja real. Pero es una ventaja que solo se activa si hay empate, y el empate solo existe si esos cinco votos no se van en bloque con el oficialismo. La testera protege; no salva. Quienes salvan son los cinco.

III. El espejismo del recorte: por qué la parcial es la total

Aquí hay que hablar con crudeza, porque circula una ilusión cómoda: la de que basta con recortar el pedido —conservar seguridad y Fenómeno del Niño, borrar lo ambiental, lo financiero, lo laboral— para conjurar el peligro. Varias bancadas bisagra ya la abrazan: dar lo urgente, quitar lo demás. Suena prudente. Es un error de cálculo político monumental fruto de la inexperiencia.

Porque lo que la Cámara de Diputados apruebe no es la última palabra: es apenas la primera. El proyecto sube al Senado, y el Senado no está obligado a respetar el recorte. Puede ratificar, modificar o rechazar, y cuenta —así se ha reconocido— con mayores atribuciones para modificar lo que llega de la Cámara Baja.[5] En el Senado, además, el oficialismo tiene la sartén por el mango: Fuerza Popular y Renovación Popular suman treinta, empatan con la izquierda en treinta, y el empate lo rompe el voto dirimente del presidente de la Cámara Alta, que es de Fuerza Popular.[6] Ello sin considerar que ya se ha visto que en el Senado hay uno o dos congresistas de la oposición que no son leales al momento de votar especialmente cuando se le exige mostrar el voto.

No es especulación. Una fuente del propio fujimorismo lo dijo sin rodeos cuando se repartían las presidencias: querían la del Senado, entre otras razones, para «la revisión de la delegación de facultades». Es decir, el Senado fue pensado desde el primer día como el cuarto donde se repone lo que abajo se borre.[7]

De ahí la tesis que este ensayo sostiene sin eufemismos: no existe la delegación parcial. Lo que se entrega recortado en Diputados, el Senado lo puede volver a llenar y, con el voto dirimente arriba, cerrar. Dar facultades «solo en lo urgente» es abrir la puerta con la ingenua esperanza de que nadie ensanche el hueco, cuando quien controla el otro extremo del pasillo ya anunció que lo hará. Entre darle todo y darle una parte, la diferencia es de calendario, no de fondo: la parte de hoy es el todo de dentro de un mes.

La disyuntiva real, entonces, es binaria, y hay que nombrarla como es: se le dan las facultades o no se le dan. Concederlas a medias no es una victoria a medias; es la derrota completa, diferida y disfrazada de sensatez. No se puede pecar de ingenuos en la oposición porque la factura la paga el país.

IV. Los dueños del desenlace: Obras y Buen Gobierno

Si la oposición se mantiene íntegra —si entre sus filas no hay topos que voten cruzado ni tránsfugas que cambien de camiseta a mitad del trámite— entonces el desenlace no está en manos del oficialismo ni de la oposición, sino de los cinco votos del Partido del Buen Gobierno y el Partido Cívico Obras. Hoy nadie sabe con certeza hacia dónde caerán.

Lo que sí se sabe es lo que han dicho, y es ambiguo por diseño. Buen Gobierno repite que en seguridad y Fenómeno del Niño «hay que dejar gobernar», pero que existen materias demasiado extensas para caber en una delegación; uno de sus diputados pidió por escrito reformular y acotar el pedido. Obras sostiene que debe priorizarse lo urgente y que en ciertos temas —beneficios tributarios, por ejemplo— no hay consenso ni siquiera dentro de su propia bancada.[8] Traducido: coquetean con el recorte. Y ya vimos que el recorte es la trampa.

Hay un dato que multiplica el peso de estas dos bancadas: son bisagra en las dos cámaras. En el Senado, el mismo empate de treinta a treinta también se rompe, alternativamente al voto dirimente, «convenciendo al Partido del Buen Gobierno a inclinar la balanza».[9] La misma llave abre las dos puertas. Quien gane a Buen Gobierno y a Obras no gana una comisión: gana el trámite entero.


V. Juego de Tronos: La estrategia donde manda la correlación de fuerzas

Si algo enseñó el balance de las comisiones es que a estos cinco votos no se los mueve con un buen alegato ambiental. La razón técnica no vota. Lo que mueve a una bancada bisagra es el cálculo político: el costo de aparecer firmando, y la responsabilidad por lo que venga después. Sobre eso —y no sobre la dogmática— hay que construir la persuasión.

Primero, romperles el espejismo del recorte. Hay que decirles con todas sus letras que su «acotamiento» no protege nada, porque el Senado repondrá lo borrado y ellos habrán quedado igual de firmantes. El diputado que crea estar dando «solo seguridad» estará, en los hechos, autorizando el cheque en blanco que el Senado completará. No hay coartada de prudencia posible: o cierran la puerta, o son responsables de todo lo que entre por ella.

Segundo, convertir el voto en un acto de rendición de cuentas anticipada. Una delegación es un cheque a ciento veinte días girado sin firma de control. Quien lo entrega responde, ante su electorado y ante la historia, por cada decreto que salga de él: por la reducción de un parque nacional, por el silencio administrativo que apruebe un estudio ambiental deficiente, por cada territorio indígena convertido en zona de sacrificio. El voto de hoy tiene nombre y quedará registrado. Conviene que lo sepan antes de emitirlo, no después.

Tercero, ofrecerles la salida digna que ellos mismos insinúan, pero llevada hasta el final. Dicen que lo no urgente debe tramitarse por proyectos de ley específicos, con debate abierto. Perfecto: que esa lógica se aplique sin excepción a lo ambiental y de hidrocarburos, que es todo menos urgente. El propio pedido reconoce que la consulta previa «demora» y, aun así, jura no tocarla, confesando que sabe que es un derecho y no un trámite. Si de veras creen en el debate abierto, la coherencia no les exige recortar estas materias: les exige negarlas.

Cuarto, y sobre todo, hablarles en el idioma del tablero. En una mesa donde manda la correlación de fuerzas, la oposición firme —siete votos— más una sola de las dos bancadas bisagra alcanza para frenar el dictamen; con las dos, lo entierra. Se les debe mostrar que su voto no es simbólico ni testimonial: es, literalmente, el que decide. No están eligiendo una postura; están eligiendo el resultado. Y quien elige el resultado carga con él.

El Llamado

El ambiente no se defenderá esta vez con la cita más fina ni con el argumento técnico más elegante. Se defenderá contando votos y persuadiendo a cinco personas de que la firma que se les pide no es un gesto de gobernabilidad, sino la llave de un pasillo que no controlan. La pregunta no es si el pedido es técnicamente bueno —la comisión experta ya respondió que no—. La pregunta es si Buen Gobierno y Obras entienden que aquí no hay medias tintas: que dar las facultades a medias es darlas todas, y que la única forma de no ser responsables de lo que venga es no abrir la puerta.

Todo o nada. Conviene que lo tengan claro antes de votar porque ellos serán los responsables.

Lima, 09 de septiembre de 2026

Instituto de Defensa Legal del Ambiente y el Desarrollo Sostenible-Perú


[1]Sistematización de IDLADS PERÚ de las opiniones consultivas remitidas a la Comisión de Constitución sobre el PL 00098-2026-2031-CD, al 9 de setiembre de 2026 (documento de monitoreo interno). Contrastada con la cobertura de prensa parlamentaria de las respectivas sesiones.

[2]Opinión N.° 001-2026-2027/CMAS-CD, Comisión de Medio Ambiente y Sostenibilidad de la Cámara de Diputados, 7 de setiembre de 2026 (aprobada por empate 9-9, resuelto por el voto dirimente de la presidencia). El método de la sesión —dictamen elaborado la noche del viernes 4 y votado la mañana del lunes 7, sin debate técnico de fondo. Cfr; Comisión de ambiente de diputados dios luz verde a la delegación de facultades poniendo en peligro las áreas naturales protegidas. Enlace: https://idladsperu.org.pe/comision-de-ambiente-de-diputados-dio-luz-verde-a-la-delegacion-de-facultades-poniendo-en-peligro-las-areas-naturales-protegidas/

[3]Exposición de Motivos del Oficio N.° 245-2026-PR (Proyecto de Ley N.° 00098-2026-2031-CD), p. 292: la reducción física o modificación legal de áreas naturales protegidas para actividades de hidrocarburos declaradas de necesidad pública figura de manera expresa en el pedido.

[4]Mesa directiva e integrantes de la Comisión de Constitución: Comunicaciones del Congreso, 19 de agosto de 2026, https://comunicaciones.congreso.gob.pe/noticias/giannina-avendano-presidira-la-comision-de-constitucion-de-la-camara-de-diputados/; y El Comercio, 19 de agosto de 2026, https://elcomercio.pe/politica/congreso/congreso-se-instalan-comisiones-de-constitucion-y-modernizacion-de-la-gestion-del-estado-para-el-periodo-2026-2027-ultimas-noticia/.

[5]Sobre las mayores atribuciones del Senado para modificar los proyectos aprobados por la Cámara de Diputados: «Miguel Torres presidirá el Senado, pero la oposición dirigirá a los diputados», Perú21, 27 de julio de 2026, https://peru21.pe/politica/miguel-torres-presidira-el-senado-pero-la-oposicion-dirigira-los-diputados/.

[6]F. Vivas, «La feria de las facultades», El Comercio, 6 de setiembre de 2026: en el Senado, Fuerza Popular más Renovación Popular suman 30 y empatan con las cuatro fuerzas de izquierda; ante un empate 30-30, el presidente Miguel Torres (FP) tiene el voto dirimente. https://elcomercio.pe/politica/la-feria-de-las-facultades-una-cronica-de-fernando-vivas-sobre-el-juego-bicameral-noticia/.

[7]«Comisiones bicamerales: así sería el cuadro de comisiones y la repartición de presidencias en Senado y Diputados», El Comercio, 4 de agosto de 2026: una fuente fujimorista justificó buscar la presidencia del Senado, entre otras razones, para «la revisión de la delegación de facultades», y señaló que el empate de la Cámara Alta también se rompe «convenciendo al Partido del Buen Gobierno a inclinar la balanza». https://elcomercio.pe/politica/congreso/comisiones-bicamerales-asi-seria-el-cuadro-de-comisiones-y-la-reparticion-de-presidencias-en-senado-y-diputados-fuerza-popular-juntos-por-el-peru-noticia/.

[8]Declaraciones de Roxana Rocha (RP), Romina Uribe (Buen Gobierno) y Víctor Piñán (Obras): M. Hidalgo, «Delegación de facultades: los tiempos y votos claves…», El Comercio, 6 de setiembre de 2026, https://elcomercio.pe/politica/delegacion-de-facultades-estos-son-los-tiempos-y-votos-claves-para-el-pedido-que-se-define-en-el-congreso-keiko-fujimori-senado-diputados-noticia/; E. Rivera, «Mayoría de bancadas se inclina por priorizar solo seguridad ciudadana y Fenómeno del Niño», El Comercio, 5 de setiembre de 2026, https://elcomercio.pe/politica/pedido-de-facultades-mayoria-de-bancadas-se-inclina-por-priorizar-solo-seguridad-ciudadana-y-fenomeno-del-nino-apuesplan-noticia/; y la carta del diputado Edwin Espinoza (Buen Gobierno) al PCM, en LP Derecho, 1 de setiembre de 2026, https://lpderecho.pe/diputado-buen-gobierno-solicita-ejecutivo-reformular-pedido-delegacion-facultades-priorizar-medidas-contra-inseguridad-nino-costero/.

[9]Ídem, nota 7: El Comercio, «Comisiones bicamerales…», 4 de agosto de 2026, donde la propia fuente fujimorista precisa que el empate de treinta a treinta en el Senado también se rompe «convenciendo al Partido del Buen Gobierno a inclinar la balanza».